Minas de Tharsis

Ernest Deligny, en aquel paseo por las pedregosas tierras del Andévalo (comarca minera de la recién creada provincia de Huelva), se dio de bruces con el pastor. Éste le explicó, en un andaluz cerrado, casi incomprensible, que aquella tierra donde pastaba su ganado era llamada por los lugares “Monte Tarse”. Y el francés, hijo del romanticismo propio de su época, quiso ver allí a la Tarsis bíblica, de ubicación inexacta pero fonéticamente cercana al mítico reino de plata y cobre que, en el valle del Guadalquivir, hallaron fenicios y griegos.

El ingeniero de minas, refinado parisino que entró aquí por la Puebla de Guzmán, no necesitó más señales para decidirse a establecer negocio en los lares del soñado Tartessos, punto señalado por el dedo del mismísimo Dios. Y bautizó como Tharsis, intercalando a capricho una hache, a un pueblo que ya sabía fundir la piedra desde antes de la fundación de la milenaria Gadir. ¡Que lo dice el carbono-14! Y que siguió haciéndolo, de forma notablemente mejorada, durante los tiempos de la ABRVBA romana; ¡que lo dicen las escorias del cabezo Juré y el torso de Calígula!

Un día, firmas de rigor mediante, la Empresa cambió su viejo traje napoleónico por uno nuevo victoriano. Dio escuela, médico, fiestas, pan y agua. Y un tren de vía estrecha para bajar a la boca del Odiel lo arrancado al monte. Los tharsileños gozaron de la prosperidad dada por la Tharsis Sulphur (TOS), pero al mismo tiempo, caían como chinches por el cólera morbo asiático, amén de los padecimientos propios de quien ara con estos mulos. La epidemia, que llegó del Ganges a través del puerto de Sevilla, hizo escasear tanto la mano de obra, que a los mendigos se les dio pico y pala en lugar de pan o limosna. Rogativas y agradecimientos a Santa Bárbara, y ¡al tajo!

Por cierto, ya que la nombramos… Hay quien se acuerda de Santa Bárbara cuando truena. Así lo inculcó la católica iglesia cuando nombró a la mártir como protectora contra las tormentas. En esta comarca, no obstante, se acuerdan de ella más a menudo. Así lo culturalizó la Empresa cuando nombró a la turca como patrona de los pueblos que tenía a su merced: los del eje minero La Zarza – Tharsis – Corrales. Y es que, ¡qué barbaridad!, la santa extiende su patronazgo a los oficios que tiran de explosivos, como la minería y la cantería. Por aquello de los rayos…

De La Zarza y Tharsis se extraía la pirita. En ferrocarril hacia Corrales, y a través del llamado Muelle de Tharsis, rumbo al extranjero. Tal fue, hasta el siglo XX, la ferviente actividad a lo largo del Odiel, cara a cara a la que, por su parte, se vivía a lo largo del Tinto. Más conocida esta última, pero no por ello menos reseñable la que nos ocupa. Dos ejes fluviales que se unen en la capital de una provincia marcada por su legado y orgullosa de su potencial. Una provincia en la que aún resuenan los yunques de Argantonio.

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Rocío de Ayamonte

Fue en mayo de 1978 cuando comenzó a gestarse la Hermandad del Rocío de Ayamonte. Aquella gestación se inició de una forma muy misteriosa, casi de cuento: a Esperanza Aguilera le llegó una carta anónima comunicándole ser elegida para que tomase las riendas del proyecto, que estaría amadrinado por la ya existente Hermandad de Emigrantes. Aunque, en un primer momento, Esperanza lo entendió como una broma de mal gusto, finalmente asumió la responsabilidad de reunir a rocieros de Ayamonte y crear con ellos una primera junta directiva.

Nada más acabar la romería de aquel año, se reunieron en el Palacio de los Marqueses, y allí dijeron oficialmente SÍ. Contrajeron, de aquella manera, un fiel compromiso de fe hacia la Virgen del Rocío, y hacia una ciudad que hoy presume, muy orgullosa, de su hermandad filial número 53. Por cierto, y dicho sea de paso: la condición de filial le fue otorgada por la Hermandad Matriz de Almonte casi al instante, al siguiente año de su fundación. Eran otros tiempos…

La nueva Hermandad del Rocío de Ayamonte realizó su primer camino en el 79. El grupo lo compusieron unas 20 personas aproximadamente, número ya muy alejado de los cientos que participan en la actualidad, y del más de millar que forma la nómina de hermanos. Aquellos primeros rocieros ayamontinos llevaron a la Aldea el Simpecado a mano. Aquel estandarte fue donado por el misterioso almonteño (H.C.), quien incluso dio el diseño. El motivo central es una cinta que reproduce un dibujo del manto de la Santísima Virgen, con la leyenda:

“Ven, Espíritu Santo, y envía desde el Cielo un rayo de luz sobre Ayamonte”

Actualmente, ese estandarte permanece expuesto durante todo el año en la capilla de la casa-hermandad. Por su parte, el que ahora se usa para peregrinar, y que preside el retablo que la hermandad tiene en la Iglesia de Las Angustias, es uno nuevo realizado en 2001 (con restauración en 2021).

El camino que separa Ayamonte de la Aldea del Rocío, lo hace la hermandad en 4 jornadas de ida (lunes a jueves), y 3 de vuelta (lunes a miércoles). Son aproximadamente 100 kilómetros que discurren por todo tipo de parajes, a lo largo de la costa de Huelva. Debido a la distancia, esta hermandad es, junto con la vecina de Isla Cristina, las dos de nuestra provincia que primeramente se echan a los caminos. Las fotografías con las que ilustro esta publicación las realicé el lunes de camino de 2022, nada más salir de la ciudad tras haber rezado el ángelus a las 12:00 h. en el cuartel de la Guardia Civil. Es la senda conocida como Vera Abajo, un precioso sendero que une Ayamonte con Pozo del Camino bordeando las Marismas de Isla Cristina. De hecho, el ecosistema predominante es precisamente el de la vera: transición entre la marisma mareal y el monte mediterráneo. Doñana aún queda lejos, el camino es largo; pero no por ello, carente de la belleza y calidad natural que bendicen a Huelva.

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Romería de La Bella 2022

La romería de Lepe es, a día de hoy, una de las más multitudinarias y potentes de la provincia de Huelva, gracias a la devoción y el empeño que desde hace décadas le ponen los leperos; gente bien “echá pa’lante” con las cosas de su pueblo. Sin embargo, no es una romería antigua. Es fruto de una oleada de fiebre romera que se vivió en esta zona durante los años 60 del XX, década en la que nacieron numerosas romerías y fiestas similares. En el caso que nos ocupa, la gente de Lepe decidió peregrinar con su Patrona al lugar donde recibió culto hasta la tercera década del XIX: El Terrón. El gobierno liberal de Isabel II desamortizó el antiguo convento franciscano que allí había, titulado “De La Bella”. Los pocos frailes que lo regentaban se vieron obligados a mudarse al Convento de La Rábida (Palos de la Frontera), y muchos de sus bienes muebles recibieron asilo en la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán, en Lepe. Entre ellos, la imagen titular.

La fecha que se toma como referencia para celebrar la romería es el segundo domingo de mayo. Las fotografías y vídeos que aquí te muestro corresponden a dos momentos dentro del pueblo: la salida del camino, y la llegada:

SALIDA

LLEGADA

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Romería de Piedras Albas 2022

Romería de la Virgen de Piedras Albas, Patrona de Villanueva de los Castillejos y El Almendro. Prado de Osma. Domingo de Pascua (Resurrección) 2022.

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Domingo de Señas

En Ayamonte, llamamos «Domingo de Señas» al domingo anterior al de Ramos; al que, en otros lugares, llaman domingo de pregón, de pasión, o de Lázaro. Aquí, en esta ciudad fronteriza entre Andalucía y el Algarve, lo celebramos de un modo muy particular que te cuento en este vídeo (por cierto, suscríbete al canal, ¿no?):

Además de las fotografías que has visto en esta presentación, puedo mostrarte algunas de las que he realizado en la edición de 2022, que ya supuesto la primera salida procesional permitida por las autoridades sanitarias tras la pandemia del covid-19:

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